COSMOGRAMA

2016

“Y en ese instante, con la puerta del armario abierta de par en par, con esa oscuridad que colgaba ante sus ojos como un sudario de terciopelo y la incitaba a acariciarlo con mano temblorosa, con la oscuridad como una pantera negra que respiraba ante ella, que la miraba con ojos apagados, surgieron ambos recuerdos. El espacio y la caída. El espacio y el encierro.”

Ray Bradbury, Crónicas Marcianas

Desde el nacimiento de la fotografía, nuestra relación con la creación de imágenes se ha ido transformando a medida que los avances tecnológicos popularizaban las técnicas de captura. Las cámaras se han vuelto cada vez más fáciles de usar y más transportables y los materiales fotosensibles más eficaces y menos costosos. Con la llegada de la era digital, la fotografía se ha vuelto un acto compulsivo que ha encontrado en internet el medio para propagarse y distribuirse infinitamente. Internet se ha convertido en una base de datos que cartografía el mundo, produciendo un mapa de la realidad que sobrepasa su propia escala.

Inmersos en esta nueva cultura visual, ya no miramos nuestro entorno con los ojos desnudos, sino a través de una pantalla digital que nos hace ver más y mejor. La observación del cielo ha sido delegada a telescopios orbitantes que se encargan de realizar miles de fotografías del cosmos que posteriormente se encajarán para formar el mapa del espacio. Este proceso totalmente mecanizado produce aberraciones y fallos de ensamblaje. Las imágenes resultantes nos muestran universos alternativos (o alternativas al universo) que sirven tanto de metáfora como de descripción literal del universo digital.

Las nuevas tecnologías, ampliando nuestros horizontes de visión, nos hacen ver lo oprimente de un mundo formado por sustitutos digitales, que se agolpan y se recortan en el marco de nuestras pantallas, desconectados de sus referentes. La falta de vínculo claro entre significado y significante genera un diálogo suspendido en el vacío. Un vacío denso que nos sumerge en un océano de imágenes infinitas. El espacio y el encierro.

Cosmograma consta de dos series de imágenes: una, formada por imágenes extraídas de Google Sky (que recoge imágenes de la NASA, el Sloan Digital Sky Survey y el Telescopio Hubble) y que presentan errores de ensamblaje y fallos visuales. La otra, imágenes fotográficas realizadas bajo el mar simulando el universo. Este universo ficticio evoca el cosmos, así como también el océano digital, la desorientación y la pérdida de contexto semiótico. El espacio y la caída.

@